sábado, 19 de marzo de 2011

Si seguimos el axioma aristotélico, de que todos los seres humanos desean saber, creo que se puede argumentar lo contrario, que muchos seres humanos prefieren la ignorancia antes que el saber. Hay algo así, como un estado de inocencia que todos añoramos cuando nos limitamos a repetir, o a dejarnos seducir ciegamente por alguna influencia, a pesar de que ese impulso no nos conduzca a nada bueno y a veces ni siquiera a algo placentero: insistimos en él.

º Es extraño: muy frecuentemente y teniendo la posibilida de encontrar la luz, el ser humano prefiere la oscuridad: el "statuo quo" o la exacerbación de una conducta maligna. Los síntomas, entonces, son signos de un lenguaje inconsciente, que se escribe más allá de nuestra comprensión y de nuestra memoria: en la enunciación de las palabras y más directamente en el cuerpo.

* Es como si por una configuración defensiva y una innata tendencia de los organismos vivientes a la estabilidad, fuese preferible la no comprensión de los signos que el cuerpo nos transmite, a su conocimiento; el cuerpo habla a menudo y no lo escuchamos, lo mismo que la enunciación en las palabras o la posición subjetiva detrás de ellas. A un niño, le podemos aceptar cierto grado de inconsciencia- más que mal, la formación de su yo está sujeta a ciertos hábitos - pero, cuando ese niño crece, no le aceptaremos que sea egocéntrico e ignorante respecto a lo que la ley le exige. La ley exige al adulto conocimiento y respeto de sus prescripciones morales del mismo modo como la mente le exije al sujeto conocimiento y respeto de las suyas.

* Es sano y natural que la mente se protega de ideas, representaciones y afecciones que atentan contra la integridad del yo, pero, cuando la mente no tiene las herramientas suficientes para resolver sus problemas, recurre a mecanismos de defensa primitivos, como la identificación proyectiva, la omnipotencia maníaca, y en casos más graves, la escición o desintegración; la mente necesita, como sea, salvar al yo de su destrucción.

* La prudencia es una virtud del carácter que se adquiere con la educación.

º Imaginemos a un bebé de 8 meses, cuyos cuidadores o figuras de apego repentinamente desaparecen. Una nueva familia la toma bajo su protección, pero la herida ha quedado inscrita en su primitiva memoria; lo que el bebé realmente hace es utilizar las únicas herramientas que tiene a mano para defenderse: escindiendo a la persona que lo cuida, o exaltando su propia figura yoica.

º Las propias frustraciones yoicas se proyectan en los cercanos, quienes, por su cercanía, son más vulnerables y débiles que los desconocidos. Una persona frustrada, por sus experiencias infantiles, se defenderá del entorno criticando, buscando las fallas en el otro y proyectando su negatividad. Esto es lo que se llama la identificación proyectiva. Hay gente más o menos sensible a la crítica, pero lo cierto es que nadie quiere vivir escuchando más críticas que halagos, sobre todo cuando pensamos y sabemos que estamos haciendo las cosas bien.

º Las mentes se cargan inconscientemente de mucha mierda (que necesita esparcirse en el mundo y en los demás). Hay que tener cuidado con los chaqueteros, porque así como hay mucha positividad que proyectar, también hay mucha mierda.

º La critica solo tiene validez si se respetan los tiempos del corazón (la empatía)

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º hasta un padre (madre) puede ser tremendamente chaquetero con su hijo(a). Hay padres, que con tal de sentirse omnipotentes, inhiben el desarrollo de sus hijos con críticas y burlas. Y curiosamentem, parecen no darse cuenta de los mordaces comentarios que deterioran la autoestima de sus hijos; quizás, efectivamente son inconscientes de ello: tan amarrados se encuentran a sus propias heridas que la sensibilidad de sus propios hijos pasa inadvertida, pues la lógica de sus pensamientos les indica que su yo debe sobrevivir, debe ser fuerte; y si los hijos están bajo su tuición o autoridad, qué mejor oportunidad para sentirse fuerte! La autoridad, entrega entre otras cosas la facultad indiscriminada de chaquetear y hundir a los débiles -para exaltar siempre la figura del yo o alimentar el ego, proyectando la castración en los demás. (A nivel macro, la alianza de protección estatal utiliza las armas y las leyes para hundir al rebaño. A nivel familiar, la educacion la realizan padres y profesores para controlar el pensamiento e inhibir la autonomía). Heredamos, entre otras cosas, la castración y resentimiento (sus anhelos y proyecciones) de nuestros padres.

º si hasta un hermano(a) puede ser muy chaquetero! Sus críticas y burlas tienen como trasfondo la envidia y los celos de aquello que cree debe pertenecerle a él y no a su hermano. Quizás hubo injusticia en la particición de los bienes y eso produce en él rencor y resentimiento, pues, es evidente que si no se halagan las virtudes y solo se critican los defectos, existe una realidad de envidias y celos que solo buscan achicar la grandeza del otro. El hermano mayor puede también identicarse al padre: castrando al más débil, sintiendo un alivio cuando se transforma en agresor y deja por fin de ser una víctima (del padre, las autoridades y los compañeros más fuertes que lo agredían en el colegio y la vecindad).

"al pasar el niño de la pasividad del suceso a la activida del juego hace sufrir a cualquiera de sus camaradas la sensacion desagradable por él experimentada, vengándose así en aquél de la persona que se la infirió"

Freud, Más allá del principio del placer

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