viernes, 25 de marzo de 2011

No más Aristóteles

El conocedor de las causas ultimas es el que tiene al mundo patas pa arriba. No hay en él un sentido de la mesura. Su comprimiso con la verdad analítica es radical. Qué nos dice el autor sobre la espontaneidad? que es un acto anti naturam;

º El azar, está más allá de la razón, pero lo que a veces aparece azaroso, tiene realmente una causa inteligible nos diría Aristóteles. Ahora, si esa razón calculante inhibe todo el gesto espontáneo de la autenticidad en beneficio de la seguridad y el confort, inhibe también la felicidad y la alegría de la libertad.

º el azar en si, es una forma inentendible de la naturaleza -externa e interna de nuestros impulsos- pero que igualmente es percibible como acontecimiento vital, en la praxis misma de la vida

º Ahora bien, Aristóteles o sus alumnos, llegan a decirnos con total conviccion, que la espontaneidad es anti natura porque en ella siempre es presumible una intención, y por lo tanto, una elección que puede errar. De no mediar esta intencion deliberativa, no puede existir espontaneidad. La piedra no es espontanea, porque no puede elegir ser otra cosa que ella misma, o al menos, no puede elegirse como lo haría un ser animado en el sentido de lo autónomo.

º ¿No se da cuenta el autor- discípulos incluidos-, que en su hiperracionalidad vigilante se defienden, no tan solo del yerro, sino de la posibilidad de ser auténtico, en el sentido existencial del término?

º El cercamiento de la espontaneidad en los limites de la razón calculante -enlazando objetos disímiles bajo la dinámica abstracta de la causa y el efecto- nos aleja en definitiva de la verdadera naturaleza de la espontaneidad, pero nos da seguridad, predictibilidad, determinación.


* La espontaneidad puede ser criminal, abyecta, pero ello es tambien un exceso. Aquí no valen los maniqueismos. La espontaneidad que pretendo salvar de los excesos calculates de Aristoteles es otra.

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